EL PODER DE LA VISIÓN

Cuando hablamos de VISIÓN desde la perspectiva cristiana, hablamos de la capacidad de ver las cosas como Dios las ve. Adquirir la perspectiva divina de Dios, donde no hay límites y todo es posible. Hablamos de meternos en la agenda de Dios para conocer sus planes, las temporadas del Espíritu.
Un cristiano con visión es un hombre de Dios que no tiene temor, camina seguro en los propósitos divinos, es entendido en los tiempos y posee la paz que supera todo entendimiento. Es un hombre, una mujer que hace la diferencia entre miles, y lleva a cabo con valentía aquello que los demás no se atreven a hacer. Todo hijo de Dios está capacitado para recibirlas, y está en la soberanía de Dios el darlas a cada uno en el tiempo y de la manera que Él desee.

“En los últimos días —dice Dios—, derramaré mi Espíritu sobre toda la gente. Sus hijos e hijas profetizarán. Sus jóvenes tendrán visiones, y sus ancianos tendrán sueños.” (Hechos 2:17) NTV

Dios quiere bendecir a su pueblo con visiones. No es la voluntad de Dios que usted camine a ciegas. Aquel que no puede ver por donde camina, fácilmente tropieza. El rey David dice en uno de sus salmos que la Palabra de Dios es lumbrera a nuestros pies. Ella es la lámpara que disipa las tinieblas, quita las dudas y trae esperanza, gozo y paz a nuestras almas. Por lo tanto, la Biblia es la voluntad de Dios revelada a la humanidad. Pero Dios también quiere bendecir nuestras vidas con visiones celestiales, de manera que podamos caminar con seguridad en cada paso que demos, estableciendo metas claras hacia la consecución de su propósito divino.

“Entonces el Señor me dijo:Escribe mi respuesta con claridad en tablas, para que un corredor pueda llevar a otros el mensaje sin error. Esta visión es para un tiempo futuro. Describe el fin, y este se cumplirá. Aunque parezca que se demora en llegar, espera con paciencia, porque sin lugar a dudas sucederá. No se tardará.” (Habacuc 2:2-3) NTV

¿Qué debo hacer si Dios me da una visión?

  1. En primer lugar debe RECIBIRLA. No la rechace en su espíritu. Por más grande o imposible que parezca, usted tiene un Dios que no tiene límites, para Él no hay nada imposible.
  2. ESCRIBIR la visión. No deje que pase el tiempo, rápidamente póngala por escrito detallando todo lo que Dios le mostró. Cuando vengan las dudas, cuando lo invada la incertidumbre, las palabras de Dios por escrito serán su ancla en medio de la tempestad.
  3. DECLARAR por fe. Que sus labios confiesen lo que Dios le ha conferido en lo secreto. Permita que sus palabras hablen aquello que Dios le reveló a su vida.
  4. CREER. Crea con todo su corazón que la visión que Dios le mostró se hará realidad. La voluntad de Dios se llevará a cabo. Es el cielo que gobierna la Tierra.
  5. PLANIFICAR: Comience a proyectar los pasos a seguir para avanzar en el cumplimiento de la visión.
  6. ESPERAR. En el caso del profeta Jeremías pasaron 40 largos años antes del cumplimiento de la visión. Pero espere con paciencia, proyecte, haga todos los preparativos necesarios, de manera que cuando llegue el tiempo del cumplimiento de la visión usted esté listo. “Aunque parezca que se demora en llegar, espera con paciencia, porque sin lugar a dudas sucederá. No se tardará.” (Habacuc 2:3) NTV
Dios trabaja y se revela de manera diferente con cada uno de nosotros. Las visiones de Dios tiene el respaldo del cielo, y están garantizadas en la voluntad revelada de Dios, la Biblia. Hay diferentes ejemplos en las Escrituras de grandes hombres de Dios que recibieron visiones (Abraham, Moisés, el profeta Eliseo, el profeta Isaías, Daniel, el Apóstol Pedro) por nombrar sólo algunos de ellos. Si usted es un hijo de Dios, usted también está capacitado para recibir visiones. Conságrese, ore, ayune y pídale a Dios que le abra los ojos espirituales para que usted pueda recibir una visión, de manera tal que usted pueda caminar con seguridad y certeza. No se avergüence, no retroceda. ¡Avance con seguridad, que Dios camina a su lado!

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” (Jeremías 33:3) RVR 1960