Tu Alimento Diario
Salmos 51:16-17
«Tú no deseas sacrificios; tampoco una ofrenda, de lo contrario, te ofrecería una. El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado.»
El poderoso rey David reconoció que sus pecados lo enfermaban, lo separaban de la bendición de Dios, lo amargaban.
Podría haber dado una gran ofrenda, pero se dio cuenta que lo que Dios esperaba era un corazón sinceramente arrepentido, para que su vida y gobierno sean totalmente restaurados.
Dios, como buen Padre, desea lo mejor para ti, una vida feliz, próspera, en paz. Pero el pecado te aleja de estos planes.
Arrepiéntete de corazón para que recuperes tu relación con Dios, tengas salud mental y física, restauración familiar, bienestar económico, y sobre todo la salvación eterna de tu alma.
`Ora así:` Padre Dios, reconozco que he pecado, me siento vacío, triste, lejos de tus bendiciones. Me arrepiento y estoy dispuesto a obedecerte. ¡Sálvame! Te lo pido en el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Sábado!