Tu Alimento Diario
Salmos 56:3-4
«Cuando tenga miedo, en ti pondré mi confianza. Alabo a Dios por lo que ha prometido. En Dios confío, ¿por qué habría de tener miedo? ¿Qué pueden hacerme unos simples mortales?»
El rey David sentía miedo, pero no permitía que lo domine; porque decidía confiar en Dios.
El miedo te paraliza, te hace creer que no hay salida. Te propongo, que al igual que David, confíes ciegamente en sus promesas y avances en fe, para alcanzar cada una de tus metas.
`Ora así:` Padre Dios, renuncio a que el miedo me detenga y creyendo en tus promesas, prosigo para alcanzar el premio de los que confían en Ti. En el nombre de Jesús Amén.
¡Bendecido Martes!