Tu Alimento Diario
Romanos 4:6-8
«David también habló de lo mismo cuando describió la felicidad de los que son declarados justos sin hacer esfuerzos para lograrlo: «Oh, qué alegría para aquellos a quienes se les perdona la desobediencia, a quienes se les cubren los pecados. Sí, qué alegría para aquellos a quienes el Señor les borró el pecado de su cuenta».»
El rey David había cometido graves pecados, pero entendió que la gracia y la misericordia de Dios eran mayor que toda falta, que Dios lo veía limpio, como si nunca hubiera pecado.
Ninguna obra que realices pagará tus pecados, no hay sacrificio humano que lo pueda hacer. Jesús ya hizo todo por ti y la fe en la obra de la Cruz, te justifica ante Dios.
`Ora así:` Padre Dios, creo que Jesús dio su vida y pagó por mis pecados. ¡Perdóname! Recibo esa gracia para mi vida, por la que estoy libre para recibir tus bendiciones. Amén.
¡Bendecido Martes!