Tu Alimento Diario
Números 21:4-7
«El pueblo se impacientó con tan larga jornada y comenzó a hablar contra Dios y Moisés: ¿Por qué nos sacaron de Egipto para morir aquí en el desierto?, se quejaron. Aquí no hay nada para comer ni agua para beber. ¡Además, detestamos este horrible maná! Entonces el Señor envió serpientes venenosas entre el pueblo y muchos fueron mordidos y murieron. Así que el pueblo acudió a Moisés y clamó: «Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti. Pide al Señor que quite las serpientes». Así pues, Moisés oró por el pueblo.»
Cuando el pueblo clamó por su esclavitud, Dios le dio libertad; cuando quedaron atrapados, les abrió camino por el mar; cuando tuvieron sed, transformó agua amarga en dulce; cuando se acabaron la provisiones, les dio maná; pero nunca estuvieron conformes.
La ingratitud te convierte en una persona amargada, triste, quejosa; provoca malestar a quienes te rodean; atrae maldiciones sobre tu vida.
«`¡Sé agradecido! ¡Recuerda siempre cada una de Sus bendiciones!«`
`Ora así:` Padre Dios, gracias por darme VIDA ETERNA, por la PROVISIÓN de cada día, por tu CUIDADO, por GUIARME, por abrir OPORTUNIDADES. ¡Perdóname por mis quejas, ingratitud, incredulidad! No quites de mí tu bendición! Te lo pido en el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Miércoles!