Tu Alimento Diario

San Lucas 23:33-34

«Cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, lo crucificaron allí, lo mismo que a los malhechores, uno a la derecha de Jesús y otro a su izquierda. Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen

La crucifixión de Jesucristo fue una ejecución romana brutal: clavos de hierro de 18 centímetros, de sección cuadrada para asegurar que, una vez clavados en la madera de la cruz, el cuerpo no pudiera rotar ni zafarse. Cada golpe de martillo sobre ese hierro era el sonido de tu deuda espiritual, siendo pagada.

`Ora así:` Padre Dios, creo que Jesús murió por mis pecados, que Su sangre fue el precio para cancelar la deuda impagable por mis pecados, que por Su entrega hoy puedo ser tu hijo y tener Vida Eterna. Amén.

¡Bendecido Viernes!