Tu Alimento Diario
2 Reyes 4:1-2, 7
«Cierto día, la viuda de un miembro del grupo de profetas fue a ver a Eliseo y clamó: Mi esposo, quien te servía, ha muerto, y tú sabes cuánto él temía al Señor; pero ahora ha venido un acreedor y me amenaza con llevarse a mis dos hijos como esclavos. Dime, ¿qué tienes en tu casa? No tengo nada, solo un frasco de aceite de oliva contestó ella. Eliseo le contestó: “véndelo”.»
Eliseo en lugar de pensar en la deuda de aquella viuda, le preguntó “¿qué tienes?” y luego, cuando fue fraccionando ese aceite, lo vendió y no solo pagó al acreedor, sino que siguió alimentando a sus hijos.
Deja de pensar que no tienes nada y de enfocarte en la necesidad. Comienza a actuar con fe, haz algo con tus manos. Lo que sabes hacer, tu necesidad y los pocos recursos, son el combustible para que el milagro se produzca.
`Ora así:` Padre Dios, renuncio a estar paralizado frente a la necesidad y decido actuar creyendo que con los recursos que me has dado, pagaré mis deudas, sostendré mi casa y aún me sobrará. En el Nombre de Jesús, amén.
¡Bendecido Martes!